FILLOY ANTES DE FILLOY

Por Antonio M. Alvarez (Compilador)

En esta “Glosa Porteña” (escribió cinco), Juan Filloy nos muestra “la noche” de la capital del país, no tan “glamorosa” como lo hubiéramos imaginado. Las compañías francesas que recalaban en Buenos Aires con este tipo de espectáculos, son las que dieron el puntapié inicial de lo que posteriormente conocimos como la “revista porteña”. Sus comienzos datan de 1922/1923.

Glosas porteñas (28/08/1923) por Juan Filloy

BATACLANERÍAS

A pesar de haber terminado sus temporadas la Compañía de Mme. Rassini y la de Mr. Volterra, Buenos Aires sigue sufriendo de una “bataclanitis” aguda.

Por doquier se ven afiches de un “bataclanismo” subido, ya sea anunciando medias, como ropa blanca, perfumería, óptica, etc., etc. Nada diremos de los que se refieren a determinados espectáculos y revistas sicalípticas[i], porque esto ya entra dentro del género.

Y a propósito de la palabra “Bataclán”, es bueno hacer constar que ello no significa una clase determinada de espectáculos, como actualmente se acepta.

La primera compañía, o sea la de Mme. Rassini, es la del Teatro BATACLAN, de París, y desde su actuación en Buenos Aires, se ha dado en llamar “Bataclán” a todos los espectáculos donde trabajan muchas mujeres con la menor cantidad de ropa posible.

Ausentes ya las dos citadas compañías, Lamas, el viejo actor español, sigue produciendo en el “Avenida”, el “Buenos Aires Embataclado”, de Vivero, revista que se anuncia pomposamente, haciendo constar que en dicho teatro actúa “Lamas con sus 50 mujeres y que hay una pasarela de 30 metros”. Es por demás decir que, a pesar de ser reconocida dicha revista, el público acude en mayor número que en otros teatros, donde las empresas se hunden y las compañías se aburren; tal le ha ocurrido a Doña María y a toda su compañía, según la frase telegráfica de Alfonso XIII, en el Cervantes; a la Xirgu en el San Martín; a Rivera de Rosas en el Mayo y así sucesivamente, sin necesidad de hacer mención del rotundo fracaso de la última temporada del Colón, a cuyo concesionario la municipalidad lo ha eximido del pago de una bonita suma.

El sonsonete de la “crisis” pretende justificar el fracaso de la mayoría de espectáculos, especialmente de los que cobran pesos 4.95 por cada platea, pero las dos compañías francesas a que hemos hecho referencia, cobraban diez pesos en las funciones nocturnas y ocho en las matinées de los jueves y siempre contaron con llenos.

Quisimos gozar de las emociones estéticas del espectáculo despampanante, y al efecto, nos resolvimos a aprovechar la última matinée de Volterra, pero al ir a la taquilla nos encontramos que solo quedaban algunas butacas de primera fila para la función nocturna. A pesar de todo, no era cuestión de quedarse con las ganas.

El “Bataclán” no es para ser visto desde tan cerca. Aquellas mujeres que a cierta distancia parecen muy lindas y esculturales, vistas a quemarropa más bien dan la sensación de asco. Su exagerado maquillaje repugna y la emoción estética que uno había presumido, se evapora ante el revoque y la descarada exhibición de carne ajena.

En el “Bataclán de Lamas”, que tiene pretensiones de la revista francesa, pero con malla, ocurre otro tanto. Cuando las mujeres desfilan por la “pasarela”, el espectador que está cerca de ellas, no ve más que caras “revocadas”, mallas descoloridas y zurcidas, párpados verdes o morados, ojeras pintadas con largas pinceladas, etc., etc. En fin, la tan cacareada belleza de las revistas “bataclanescas” ha tenido la virtud de llevar trastornado a una buena parte del público porteño, de arruinar a otras compañías, de vaciar centenares de bolsillos y de imprimir una exagerada nota sensual en el ambiente.

Tanto la Rassini como Volterra han contado con la presencia del público más selecto.

Las familias de antaño se hubieran escandalizado ante tantas desnudeces; en cambio las de la actualidad las aplauden.

Hemos progresado considerablemente. Sux.


[i] Eróticas.

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