Por Mariela Palermo[i]
La primera parte reúne relatos que funcionan como escenas de revelación, la sensibilidad como método de conocimiento. Los relatos avanzan entre recuerdos, diagnósticos, vínculos y momentos de lucidez que desarman cualquier lectura cómoda. La segunda parte, dedicada a la poesía, intensifica esa búsqueda. Allí Ana condensa lo vivido en una voz poética que se mueve entre la lucidez y el desconcierto, entre la necesidad de refugio y la conciencia de que ese refugio no siempre alcanza.
Antes de adentrarse en la densidad de Sublimaciones, conviene situar el gesto escritural de Ana Kobelt: una escritura que trabaja sobre la materia del silencio como si fuera un organismo vivo, algo que respira, se tensa y a veces supura. Su poética se sostiene en una intuición central: aquello que callamos se transforma en una presencia que nos acompaña, nos condiciona y, en ocasiones, nos hiere. El texto “La piedra” condensa esta mirada, nos muestra el costo íntimo de sostener la armonía a fuerza de mordernos la lengua:
Lo que no se nombra pesa. Pesa como una piedra que no se convierte en polvo. Ni se disuelve, ni se desintegra, ni desaparece. Solo se acumula. Como la rabia muda, como las lágrimas que no supimos llorar, hay palabras que jamás dijimos. Que se nos helaron en la boca. Que se nos quedaron pegadas a las encías y que nos tragamos con tal de no incomodar. Para evitar el conflicto. Para sostener la falsa armonía. Esa paz de cementerio. Y así fuimos guardando silencios como quien guarda cuchillos en un teatro de sonrisas. Y escuchamos a todos menos a nuestro cuerpo, y nos quedamos para que nos drenen. Porque lo que no se nombra, se pudre. (2025, p.14)
Esta prosa invita a mirar de frente aquello que evitamos, a reconocer que la paz sin verdad es apenas un decorado, y que solo al nombrar lo innombrado podemos empezar a desarmar el peso que cargamos.
La pregunta que abre este libro instala desde el inicio una herida que insiste: “¿Cuántos tuvieron que sufrir, una y otra vez, para volver al mismo lugar, como piezas obligadas a repetir un movimiento sin salida?”. Entonces, la voz poética avanza: “Todo es trampa invisible. ¿Cómo huir con la rapidez de una liebre hasta mi cama? Para dormir, para olvidar, para pensar que nada de esto existe.”
Nombrar entonces es una forma de afirmarse en esta intemperie, es una forma de lucidez en el temblor: Esta es mi intemperie / esta es mi verdad / desnuda, herida y viva / hasta que algo duela menos / hasta que duela distinto (p.60).
El lugar de Sublimaciones es la noche, que aparece como un espacio de resistencia: “Las noches me mantienen viva / y, sin embargo, / todavía me atrevo a nombrar el dolor:/ aunque no me salve” (p.57). Y el cuerpo se vuelve escenario y testigo: “En una silla vieja y torcida / vencida en su esqueleto / en un rincón que nunca habito / el frío me pela los huesos / en este lugar pequeño / replegado del mundo / el frío me concluye el alma […] Todo reclama: / ¿Cómo pude ser tan brutal conmigo?” (p.67). Kobelt también nos interroga a través de la época: la soledad encubierta, la saturación emocional, la pérdida de la intimidad en el mundo de la velocidad y la indiferencia. Y escribe: “Pareciera ser innecesaria la intimidad / ya no nos pertenecen las calles / ni los encuentros. / Qué poco decir tristeza” (p.79).
Hacia el final, la voz encuentra un centro posible: “…me encuentro / no para entenderlo todo, / sino para empezar –por fin– / a decirlo. / Ahora sé que sanar también es romper. / Y es liberar” (p.83). Así se escribe la palabra en este libro: como una presencia. Y esa presencia es la que sostiene al lector hasta la última página: “El alma se desgarra porque / la estamos empujando a vivir sola: / solo es presencia lo que sana. (p.93)
Recomiendo esta experiencia de lectura.
[i] Mariela Alejandra Palermo (Buenos Aires, 1985). Es profesora de Lengua y Literatura, técnica en Corrección de Textos y cursó una Maestría en Literatura Argentina (U.N.R). . Contacto: https://linktr.ee/marielapalermo – @marietta_pal
[ii] Sublimaciones, Ana Kobelt, Ediciones del Callejón, Los Hornillos, 2025)





Honrada porque hayan publicado sobre mi libro «Sublimaciones»
Excelente reseña, querida Mariela!
Es el anzuelo perfecto para atraer a los lectores, gracias!
Felicitaciones Ana Kobelt!