Desánimo de lucro[i], de Paco Moral
Por Juan Ramón Mansilla
Canciones compañeras
En la poesía que, con nudos de tatreez, ha tejido Paco Moral resuenan voces colectivas, compañeras en un mismo, amplio y humanísimo afán. Conviven los ecos de las Troyanas vencidas cantadas por Eurípides, con los de Celaya, Blas de Otero, Nicanor Parra, Nasser Rabah, la voz coral de Quilapayún, la de Jara o Silvio Rodríguez, con su rasgadura en la piel a púa de guitarra. Tantas las voces. La poesía de «Desánimo de lucro» es una poesía en el mundo, con el mundo y frente al mundo, que carga las palabras con sueños de liberación y les hacen que digan de los parias de la tierra, de los esclavos del pan y de la globalización, de los muertos en las nuevas visiones genocidas y reclamos del ‘lebensraum’. Un poesía de la desolación y la esperanza que grita con el anhelo, con miedo y dolor también, de que “ese día / el de los miserables / no / está / tan / lejos” (EL DÍA DE LOS MISERABLES, p.32). Por comprometida, la palabra urdimbre de estos poemas, hay toda una poética aquí, es ajena a “las ampulosas y vacías esas / huecas metáforas falsas esas / vanas que lo callan todo / bajo su abrigo de lindura esas / que de pura belleza parecen porcelanas / intactas en el suelo de una casa / tumbada por las bombas” (AH LAS PALABRAS, p. 37). A la vez que las carga, Paco Moral también desnuda las palabras, “nicanorízese en la parra procurando / no destrozar los huesitos del pollo que no caiga / del nido”, pide al poema. Pero el poema, desobediente, estalla en “una insurgencia una revolución un llanto” (METAPOESÍA, pp. 33-34).
Es díscola la poesía de «Desánimo de lucro». Reclama su sitio en las playas donde arriban los “ilegales” (qué espléndido poema EL MAR, que tanto dice con sus silencios de oleaje), con los perdedores de más acá de Orión, con los expulsados por el dios terrible del capitalismo, con todos los que “en Cisjordania / en Gaza / o en Darfur… / sobremueren a menos de cinco horas” de distancia (HIJO Y UNIVERSO, p. 20), con las mujeres maltratadas y muertas por la machihombría patriarcal frente a la que el autor reivindica una “matria que me abrace / como cuando la mía me curaba / la rozadura en la rodilla” (TÚ QUIERES UNA PATRIA, p.24). Por todos, en suma, los que necesitan esa “oración alternativa” título de un poderoso poema, y universal porque universal es el grito y la rabia. Y Paco Moral no silencia, sino que su palabra es constatación y denuncia DE LOS TRAGOS AMARGOS, como titula la primera sección del poemario, como también es sanación en el amor, en el milagro cotidiano de “llegar a casa y encontrarte otra vez” (DESÁNIMO DE LUCRO, p. 40), un amor que haga soportable esa angustia de humanidad o ser un instrumento en la extracción de plusvalía, el “hecho irremdiable de ir a trabajar… / una tortura inoculada por quienes calculan / nuestros daños y sus réditos” (ibid.) Es difícil la lucha, está casi perdida desde un principio, la “ira santa… / da en poner mordazas a la rabia / y en convertir las pérdidas en deudas” (PARTE DE GUERRA ANTES DE JUBILARME, p. 42). ¿Pero y si no? ¿Y si “hay partido / que seguimos jugando / esperando una prórroga de vida”? (ibid.)
La segunda sección de «Desánimo de lucro», DEL TIMÓN DE LOS NAUFRAGIOS, puede dar alguna respuesta. Paco Moral la abre con un poema enorme de amor, complicidad y compromiso, PO ÉTICA. Con él, y de un modo humanamente hermosísimo, se solicita la mano compañera, el hombro camarada para poder seguir hablando desde las costuras del vivir y del pensamiento. Es remarcable que en poemas como este u otros como PETICIÓN, MATAPOESÍA o AMORTERAPIA, más intimistas, sea donde más riesgos se haga asumir a las palabras y se retuerza el lenguaje. ¿Otra forma de gritar? El amor, en esta segunda parte, es la trinchera, el lugar conquistado al paraíso, el pan que vigoriza cada día a un cuerpo que “entraba en esa hilera de autozombies… / una jornada más de plusvalía” (DE UN TIEMPO QUE YA NO, p. 52). El amor alimenta la voluntad de denuncia y de lucha, afirma la vida. Paco Moral no titubea al enumerarnos “las cosas por las que merece la pena ser vivida la vida / aunque sea un poco / aunque sea a ratos” (MERECIMIENTOS, p. 57). Plurales y concretos en su amor, los poemas de esta segunda sección de «Desánimo de lucro» son como volver al “verano / donde somos invencibles” (ibid.)
El libro finaliza con una tercera sección integrada por un único poema, POEMA PARA LEER EN VOZ ALTA, y encarezco que sigan el consejo, donde todo el amor, el ancho amor, rezuma rebeldía. Es un poema donde ecoan las canciones de corro, los coros populares portugueses y las palabras, como pisadas que avanzan, se afirman en su voluntad de redención. “Este no es un poema de mesilla de noche / de leer en silencio”, advierte su autor. Es, más que un poema, una canción compañera llena de desgarraduras por la humanidad, un golpe reivindicativo de las víctimas palestinas del último, hasta el momento, genocidio de la Historia. Y a eso, que es el lucro de algunos, no podemos responder con desánimo. Paco Moral al menos no lo hace.
[i] Desánimo de lucro, Paco Moral, Lastura Ediciones, col. Alcalima de Poesía. Madrid, 2026




