Por José L. Recio[i]
En el primer número de la revista literaria digital Once Varas, publicado el 1 de julio de 2026, aparece una entrevista fonográfica, titulada “Priscilla Gac-Artigas: La «Colectficción Poética»[ii] que implica a cada lector”, realizada por M. Carmen Gascón a Priscilla Gac-Artigas, profesora de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). La entrevista aborda diversos aspectos de la vida familiar, académica y artística de la entrevistada. Aquí me centraré en la introducción del término “colectficción”, acuñado por la profesora Gac-Artigas en un artículo publicado en Impossibilia (Revista Internacional de Estudios Literarios) en 2007.
Entre los términos acuñados en los últimos cien años, algunos tienen un significado concreto, como el término «robot», acuñado por Karel y Josef Čapek en la obra de ciencia ficción checa de la década de 1920, R.U.R. (Robots Universales de Rossum), que designa una máquina capaz de realizar acciones de forma automática. Otras palabras acuñadas tienen connotaciones más sofisticadas, como “ciberespacio”, acuñada por William Gibson en su cuento de 1982, Burning Chrome, para referirse al entorno digital interconectado de las redes informáticas e internet. El término Colectfiction abarca un significado más amplio y ambicioso, ya que se refiere a un movimiento literario en evolución orientado a trasladar la experiencia e interpretación artística del «yo» individual (el «yo» del autor) al «nosotros» colectivo del que los lectores se convierten en participantes y contribuyentes, de modo que puedan reconfigurar colectivamente la intención inicial del autor y el significado de la historia. Este movimiento se aplica tanto a obras del pasado (una “colectficción” de una época determinada) como a obras del presente. O, en palabras de Gac-Artigas: «[…] no solo recordar lo que fue, sino reimaginar lo que pudo haber sido […] y lo que aún puede ser, asumiendo la responsabilidad de hacerlo posible».
Aunque “colectficción” es un término nuevo, la idea que encierra no lo es. Durante el mismo periodo de los últimos cien años, la conceptualización de la creatividad y la apreciación de las obras de arte han pasado de una actitud pasiva (receptiva) a una activa (participativa). La obra de Umberto Eco, en particular en «La obra abierta», aborda esta idea. Y en cuanto a la poesía, la poeta estadounidense Mary Oliver, en su ensayo “La voz del poeta” en Blue Pastures (Harcourt Brace & Company, 1995), razona en una línea de pensamiento paralela a la de Priscilla Gac-Artigas en la entrevista cuando dice:
“[…] Si realmente fue Shelley quien se quedó de pie escuchando a la alondra,
no era Shelley en ningún sentido importante; no pretendía que yo, al leer
el poema, pensara en él escuchando al pájaro; él estaba dispuesto a
desaparecer y dejarme convertirme en el “yo”. Estoy segura de que sabía
que ambas cosas eran necesarias: que él desapareciera y que el lector
entrara en el poema. De hecho, asumí que mi tarea era adentrarme
en el poema, convertirme en su narrador y recrearlo como si lo experimentara.
El poema nunca estuvo imbuido de la historia personal del autor de una
manera que impidiera al lector este tipo de participación, ni de ninguna manera
que le permitiera asumir solo el papel de lector […].”
Por lo tanto, la colectficción implica una forma diferente de ser creativo, en la que el artista planifica la obra de manera que proporcione elementos que los lectores puedan usar para participar y configurar la historia más allá de la mera comprensión del tema.
[i] José L. Recio. Médico y escritor español. Ha publicado “Transiciones: veinticuatro relatos bilingües” (2021) y “Caminos inciertos” (2025).
[ii] https://oncevarascultura.com/priscilla-gac-artigas-la-colectficcion-poetica-que-implica-a-cada-lector/



